15.8.07


Torturador y torturado. Ayer regalé Pedro y el Capitán de Benedetti a alguien que sé que lo va a apreciar. Lo que no sé es si a la madrugada me despertó el dolor de ovarios o recordar este libro que había leído ya hace unos años. El dolor me recordaba la frase de mi adorado jefe: “eres tan pero tan mujer que pareces hombre”. Entre sueños este dolor también me recordó las veces que me rompieron el corazón, las veces que estuve del lado del torturado. Y volví a elegir ser siempre el torturado, porque esos golpes que recibimos no lastiman la escencia, la capacidad de sentir, en cambio… ¡pobre del torturador, nunca la tuvo!

1 Comments:

Blogger EL GUARDIÁN said...

Ese dolor te recuerda que sigues viva, que sigues siendo capaz de sentir, te hace evolucionar –a diferencia del otro.
Aquí te dejo un abrazo, vienes a recogerlo cuando sientas que hace falta ;)

1:04 p. m.  

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