19.9.06


Estoy en los chocolates. Y vos lo supiste. Y yo supe que lo supiste cuando tiempo después de esa tarde noche fría escribiste “me pegó la manía de comer dulce”. Entonces, de alguna manera, esta distancia intermitente como nuestros sentimientos, tiene la oportunidad de desaparecer con sólo comprar un chocolate. Entonces, un día cualquiera puedo volver a subir por Gracia dando botes a tu lado, aprendiendo tus sombras y eligiendo un edificio. Entonces, esa tarde noche que comimos chocolates y besos y Les poupées ruses y La chispa adecuada puede repetirse esta noche en Guadalajara mientras escucho Mysteries de Beth Gibbons, y como el mismo chocolate.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Para mí esos detalles sólo pueden simbolizar una cosa: NEÓN, en estado puro.

Esperemos que la lista de promesas a olvidar sea siempre lo más corta posible...

Es imposible no evocarte en Rambla Catalunya con Córcega, desapareciendo entre risas y besos amarillos.

Es lindo dejar amistades allá donde pisas.

Hoy estuve viendo a Dréxler en FNAC Diagonal, cantando High&Dry de Radiohead... con el "todo está en todo" en la cabeza. Pensar en Montevideo es volver a ver el Río de la Plata, antes de aterrizar sobre Palermo... vislumbrar 12 segundos de oscuridad.

6:48 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

y yo aquí, te
y tu allá

6:37 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

antes era yo, otto, el piloto.

jordi

6:38 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

MARIEL DE VERDAD QUE ERES COMO EL CHOCOLATE. ES VERDAD QUE AHORA SI QUE EXISTE EL CHOCOLATE BLANCO, VERDAD MARIEL. TU AMIGO OCWI.

5:42 p. m.  

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